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MAHA MANTRA: El poder espiritual en la música

Desde niños exploramos el poder extraño que una oración puede lograr, al penetrar la barrera invisible pero gruesa de la perspectiva humana con respecto a lo que nos rodea. Empezamos nuestras andanzas con un maestro principal que sin duda (por mucho que a estas alturas muchos quisieran desligarse de ello) marcó nuestros primeros pasos en la vida y fue el maestro moral escondido tras las repetidas reglas religiosas que nuestros mayores intentaron inculcarnos, a su manera por supuesto.



Es difícil desligarse del todo de una idea atrapada en el subconsciente desde la más temprana edad, en dado caso que el individuo acate a su primer maestro en la adultez o incluso adolescencia es pertinente entender que la búsqueda espiritual es inherente al ser humano y la podemos palpar fácilmente en la creación individual que poco a poco nos da ese empujoncito que necesitamos para avanzar un poco más, sólo un poco, para nosotros dar los pasos más definitivos. Pero ¿Qué es el Maha Mantra?

George Harrison (ex integrante de The Beatles) durante el rodaje de la película “Help!” consiguió su respuesta al acercarse al movimiento Hare Krishna de la mano del maharishi Mahesh Yogi, cuya influencia en el grupo ayudaría a expandir los horizontes de la banda, y por lo tanto de la música pop. Harrison trabajó junto a una buena variedad de músicos en la recreación de mantras que presentó al mundo occidental el universo espiritual, el viaje interno y la autorreflexión envuelta en canciones de agrado para el público general, cuya carga espiritual es tan tangible que podríamos hablar de su repetición como medio para la meditación.

Es así como el Maha Mantra funciona: Una constante repetición de un orden de oración prosaico de manera rítmica para que se alcance mediante la vibración un trance mental que aleje del espectro materialista que envuelve la conciencia en olas de estrés que corrompen la mente y que crean la ilusión de manejo de la existencia, envuelta en la modalidad de “Maya” que nos somete a la realidad tangible sólo para los sentidos básicos, en un materialismo total que nos asegura que sólo existe el mundo que nos rodea y que vemos, pero que no sentimos, condenándonos a una realidad cuyo principal atributo es el dolor, producto por supuesto de nuestro ser condicionado.



OBJETIVO DEL MAHA MANTRA

Para el alcance de un plano de realidad superior y de la realización espiritual, los mantras son recitados desde épocas antiquísimas. En el Rig Veda hindú aparece por primera vez la palabra, que es compuesta y se puede entender como “Instrumento Mental” de la raíz sánscrita Man = Mente (interesante como los vocablos indoeuropeos se relacionan entre sí aun con el paso de los siglos). La mención de los diferentes nombres de Vishnú (el preservador, de la trinidad hindú y el principal dios del Vaisnavismo indio) a modo de recitación rítmica concede al alma la capacidad de desligase del plano material donde se encuentra enjaulada y acercarse a la esencia más pura de Dios. El devoto en sí busca ser relacionado y asociado con la energía vital que emana desde el señor.

Llevando esto a un plano cercano a nuestra concepción buscamos establecer nuestras vibraciones a un nivel exacto de calma que nos lleva a un estado de éxtasis espiritual, una catarsis que nos centra en un nivel de bienestar absoluto donde nos acercamos más a la figura central del universo mismo, que podríamos llamar Dios a manera de que se encuentra en todo lo creado. En resumen hacerse uno con el universo mediante la sincronización sonora, afinándonos como una cuerda de guitarra al vibrar a la misma frecuencia del universo, todo en base al sonido primario ॐ (AUM =Om).


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SIMBOLISMO

Entonces para cantar en la euforia y la alegría primero se debe relacionar con el señor (universo) y una vez en sintonía emprender el viaje rítmico a través de la poesía en prosa. Un ejemplo está en los nombres y atributos del Sri Ganesha, cuyo mantra principal es utilizado para remover obstáculos y atraer el bienestar, se empieza con la raíz ॐ y luego los nombres y atribuciones, quedando así: Om Gam Ganapataye Nahama Sharanam Ganesha, esto se hace 108 veces de manera rítmica, preferiblemente con el rosario oriental Japa Mala de 108 cuentas, de esa manera el devoto se asocia con el nombre de Ganesha y atrae su favor en la búsqueda del bienestar, no sin antes “afinarse” a sí mismo en la frecuencia en que vibra el universo en sí (bastante interesante proviniendo de una tradición de más de 5000 años, ¿no?).

MAHA MANTRA EN LA ACTUALIDAD

El señor Harrison empleo el Maha Mantra (el popular Hare Krishna…) de hecho gran parte de su trabajo solista está direccionado al servicio devocional a Krishna y facilita el trabajo del asociado al obtener la oración de manera fácil y logrando que muchas personas más allá del mismo movimiento Hare Krishna o el Hinduismo en general pudieran ser alcanzadas por el mensaje y se interesaran por las enseñanzas milenarias de los Vedas, generando un movimiento más allá del “New Age” de gente verdaderamente tocada por el interés y la búsqueda espiritual.



Siendo una particularidad de la época actual (la era del demonio Kali o de la oscuridad que no debe ser relacionada con la diosa del mismo nombre) que el señor Krishna poco antes de su partida física facilito al devoto la asociación consigo al expandir su fama por el mundo entero, eliminando el obstáculo de las castas y las dificultades de las austeridades y los grandes sacrificios del yoga en favor de la asociación con él a través de la inteligencia. Es así como a través del canto y la música el alma se cura de su misma ignorancia. Podemos encontrar este ejemplo de catarsis más allá del sistema de mantras, por ejemplo la catarsis que produce bienestar al escuchar la canción que más amamos o que nos identifique, es ahí donde la música demuestra su innegablemente universal poder de mover lo inamovible, una fe total que arrastra consigo enseñanzas sobre la tolerancia y el auto perdón producto del amor.

Aunque el mantra clásico (Hinduista, Budista, Católico…) puede acercar al alma a una realidad superior no podemos negar que cada quien tiene también su sintonía propia y específica (en el plano material hablando) y se le invita a que viva y disfrute su gusto particular sin olvidar que la energía que fluye dentro de sí al disfrutar a ese nivel podría ser otro nombre de Dios, sin necesidad de buscar abrazar algo más que a uno mismo porque todos somos parte de una misma cosa, sólo hay que encontrarla y luego todo tendrá sentido.

!NAMASTE!


Por: Ralph Moreno @ralph.em